Impresiones de escucha de una velada con amigos, un sistema que no se olvida y una advertencia: después de oírlo, cuesta volver a lo convencional.

Hay cenas que se recuerdan por la comida y otras por lo que sonó después de la sobremesa. Esta fue de las segundas. Entre amigos, con la luz baja y una sala de proporciones íntimas, tuve la oportunidad de escuchar un sistema electrostático completo: un par de Martin Logan Sequel II alimentados por un McIntosh MC2102 valvular. Esto no es un banco de pruebas, sino lo que se escucha y se siente al estar sentado frente a un equipo de esta clase.

La cadena

EtapaEquipo
Fuente digitalArcam CD73
StreamingReceptor Bluetooth Labaudio, DAC ESS Sabre (384 kHz/32 bit)
PreamplificadorAudio Research SP6 A, valvular (fono MM: 3 × 7025; línea: 3 × 12AX7)
Amplificación principalMcIntosh MC2102, valvular, 100 W en 2-4-8 Ω, entradas RCA o balanceada
Amplificación de gravesSpectrum LA2A, MOS-FET, 250 W por canal
ParlantesMartin Logan Sequel II: panel electrostático 250 Hz–20 kHz, woofer de 10″ en caja cerrada 20–250 Hz

Es una cadena coherente y con carácter: la velocidad del electrostato en medios y agudos, el cuerpo y la musicalidad de las válvulas, y un amplificador de estado sólido potente para domar el grave.

Lo que hace especial a este sistema

La transparencia. Un panel electrostático mueve una membrana finísima, casi sin masa, sobre toda su superficie. No hay conos que arranquen y frenen: hay una lámina que responde con una rapidez que los parlantes dinámicos rara vez igualan. El resultado es una limpieza en voces, cuerdas y vientos que se percibe desde los primeros compases de jazz.

La sinergia con McIntosh. Un panel electrostático es una carga exigente, sobre todo en agudos. El MC2102, con sus tomas de salida a 2, 4 y 8 Ω, se lleva bien con ella, y su sonido entrega cuerpo y armónicos sin endurecer. El preamplificador Audio Research SP6 aporta esa textura valvular que hace que una voz se sienta presente, con aire alrededor.

El grave, resuelto con criterio. Separar el panel (desde 250 Hz) del woofer de 10″, y darle a este último un amplificador propio como el Spectrum LA2A, es una decisión inteligente: el grave llega con control y sin ensuciar el medio, que es lo más delicado del sistema.

Para qué estilos brilla

Aquí el sistema es honesto y selectivo, y eso es una virtud.

  • Música clásica y sinfónica: es su territorio. Las secciones de cuerdas se separan, la escena se abre con profundidad y los pianissimi se oyen con una naturalidad difícil de lograr.
  • Jazz: contrabajos con textura, platillos con su decaimiento completo, el aire de una sala de club.
  • Blues y voces acústicas: la presencia de una voz con guitarra, sin artificio, es donde la combinación electrostato-válvulas emociona.
  • Música instrumental y de cámara: cada instrumento en su lugar, con su timbre intacto.

Las contras, dichas con franqueza

  • Sweet spot angosto. Los paneles son dipolos con radiación dirigida: el mejor sonido está en el punto de escucha. Fuera de él, la imagen se degrada.
  • Exigen la sala. Necesitan distancia de las paredes para respirar. En una sala chica, la ubicación se vuelve un trabajo de paciencia.
  • No son para volumen de fiesta. Rock pesado, metal, electrónica o hip-hop a alto nivel no son su terreno: el panel tiene límites de excursión y el grave, aunque bien resuelto, no es el de un sistema pensado para eso.
  • Mantenimiento y convivencia. Las válvulas se gastan y se reemplazan, los equipos entregan calor y los paneles necesitan estar alimentados y limpios. Es un sistema que se cuida.
  • Cableado y rack. Con amplificación separada para los graves, la instalación suma cables y planificación.

Veredicto

Si tu música vive en el repertorio clásico, el jazz, el blues y la música acústica, y tenés una sala y un punto de escucha que podés dedicarle, este sistema ofrece algo que pocos logran: la sensación de que la música está sucediendo en la sala, no saliendo de dos cajas. No es el equipo para todo, y justamente por eso es tan bueno en lo suyo.

Salí de esa cena con ganas de volver, y no por el postre.

¿Tenés un sistema electrostático o una cadena valvular? Contanos tu experiencia en los comentarios.


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